Saltar al contenido

Mi primera obra de arte. 

Desde siempre un deseo de crear me lleva a tener ideas buenísimas, locas y originales, las cuales también desde siempre, aunque sean buenísimas, locas y originales, se quedan solo en una idea, ya que automáticamente siempre lo que sucede es que no lo hago porque: no tengo tiempo. Tal vez al final no me guste lo que hice resultando una pérdida de tiempo y, sobre todo, siempre hay algo por hacer que es más urgente que lo que deseo hacer. Ha habido excepciones, proyectos que sí empiezan con mucha fuerza e ilusión para luego quedar atrás por los mismos motivos ya mencionados.

Llega a mi cabeza una nueva idea: una lámpara que se ve como si fuera una fábrica. Hasta aquí, una idea más. Me pregunté con que la haría, qué aspecto debería tener, y con un par de respuestas me puse en marcha. La jaula de un hámster que pasó a mejor vida sería la estructura a la que se iba a adherir toda la fantasía. Ya iniciado el proyecto y aún sin parecerse a algo, pasó lo que tenía que pasar por defecto. La idea de lámpara quedó en un rincón con la promesa de retomarla algún día.

Me obligué a mí mismo a darme una respuesta de por qué no la continuaba, y muy razonablemente respondí que era imposible hacer algo que de pronto se volvió muy complejo y loco. Simplemente no había tiempo para ello. Así que, con tan solo mirar el proyecto, surgía la angustia al dividirme entre las ganas de ver la lámpara terminada y lo infantil que me sentía de solo pensar en continuarla (vaya a saber cuántas cosas tendría que desatender para lograrlo)

Hasta aquí era otra vez el mismo patrón repitiéndose, así que tomé la decisión de cambiar esto y comprometerme con mi deseo para terminar la lámpara antes del 24 de septiembre de 2023. Para ello le dedicaría un mínimo de 30 minutos todos los días con la condición de que si un día no podía por motivo de viaje (por ejemplo), debería reponer el tiempo perdido. Además, tomé la decisión de que en todo el proceso debería estar presente la alegría y el entusiasmo en mí, recordándome que estaba haciendo algo por deseo propio y no una obligación más.

Lo que me resultó muy interesante es que mientras recortaba metales, pegaba cartones, derretía plásticos, pintaba e iba armando la fantasía como si fuera un puzle, me preguntaba qué significado tendría la obra, si acaso era solo una fantasía o en realidad me estaba dando un mensaje a mí mismo. En un principio la respuesta no existía, así que también esto hubo que decidirlo. A medida que el proyecto iba avanzando, vi que la lámpara se perdía en un caos y confusión, haciendo creer a quien la observa que hay muchas funciones de gran utilidad con guinches, montacargas, salas de máquinas, poleas, caños de respiración, extractores y sobre todo un sin fin de antenas que muestran una supuesta “gran” comunicación dentro de ella y con el exterior, un control absoluto a cada momento de lo que se hace allí. Todo esto con una imagen de desgaste en el tiempo, marcado por el óxido y la falta de cuidado.

Al ver todo esto, ahí apareció la respuesta a mi anterior pregunta. Encontré la representación del humano y su vida cotidiana, que se pierde en el caos de aquello que cree que es importante por defecto. Las decisiones que toma cada día en automático, totalmente convencido de que es la función que debe cumplir. Todo esto para llegar al final de sus días con un desgaste sin sentido, tal vez sin siquiera interrogarse si en realidad valió para algo el esfuerzo de todo lo que hizo dejando atrás a cada momento las cosas que de verdad son importantes como, por ejemplo, un deseo propio.

En el transcurso de la creación y gracias a este mensaje que encontré, descubrí dos cosas. Que la supuesta falta de tiempo para concretar se sostuvo mientras yo me mantuve en ese pensamiento, cuando en realidad unas cuantas madrugadas se volvieron una fiesta de más de 30 minutos de entusiasmo y alegría al hacer algo que tanto me agrada. Y lo más importante, (algo que me dije cada día en el proceso), si la lámpara nunca llega a existir, será una evidencia de que yo soy un representante más de la lámpara y su mensaje.

¡Desde la madrugada del miércoles 20 de septiembre de 2023 la lámpara existe!

Dedicado a Lucas… 

Danilo Araújo Mesa.

2 comentarios en «Mi primera obra de arte. »

  1. Wowww Danilo! Realmente la fábrica lámpara me encanta!!! Y la enseñanza que rescatas de cada paso que diste, me lo llevo a mi vida, como un espejo donde mirarme!! Gracias por la lámpara y por contar!!! ✨

  2. Interesante obra Danilo,al momento de verla me vinieron muchas ideas creativas, de como se podría combinar con sonidos, muy inspiradora asi como la narrativa del proceso creativo en la cual me auto leo, y me aporta muchísimo, gracias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish